Ahora que todos seríamos neoliberales

Aunque sea difícil de creer, el subsidio del consumo de carburantes fue una medida socialista implementada por un Gobierno neoliberal hace seis años, y aunque también sea difícil de creer, el gasolinazo (la eliminación de una parte de aquel subsidio) del Gobierno de Morales no es de corte neoliberal, como pretenden acusar algunos economistas, sino más bien uno de corte también socialista, pero partamos por el beneficio de la duda.

La explicación que acusaría este gasolinazo como una medida socialista, lo haría porque identifica una segunda intención en la misma y, por tanto, el problema de fondo.

Resulta curioso que la reacción de los sindicatos y movimientos sociales haya sido estéril o dividida en el mejor de los casos. Sucede que el dinero que antes estaba comprometido para la subvención, está ahora bajo el control del Gobierno y lo tiene a libre disposición; y los distintos grupos de interés que han venido presionando por conseguir una parte de las rentas de los hidrocarburos, tienen incentivos renovados por mantener o incrementar presión por las mismas. La evidencia de esta práctica ha sido inmediata, sino preconcebida, pues durante los últimos cinco años estos grupos han conseguido una cantidad de dinero ajeno como nunca antes, y al existir aún más recursos disponibles, se garantiza el éxito político de una medida que en otros escenarios sería motivo para derrocar más de un gobierno de manera continua.

Éste sería sólo el inicio de la configuración que tendrá la redistribución de la riqueza en el país. Aún está por verse a quién beneficia realmente el gasolinazo, pues ante el fracaso de la política energética en el país y la pretensión de concentrar cada vez más el poder, la composición del Impuesto Directo a los Hidrocarburos podría cambiar radicalmente en 2011, y con ella lo que quede de democracia y libertad.

Si éste no es el caso, el argumento que un neoliberal plantearía a favor de un gasolinazo es porque los ajustes son necesarios. Por un lado sanearía las cuentas fiscales y, por el otro, al permitir que el precio de los carburantes fluctúe a precios internacionales, el mercado identificaría aquellos negocios que son capaces de competir en esa categoría, consiguiendo beneficios para quienes estuviesen involucrados con la prestación de sus capacidades individuales; y aquellos proyectos que no son capaces de competir o que bien se beneficiaban del dinero ajeno que representan los subsidios, se cancelan.

De esta manera, el Gobierno habría optado por el gasolinazo para que el déficit sea cubierto con el dinero que antes iba para el subsidio, siendo fiscalmente responsable sin gastar más de lo que tiene; los movimientos sociales habrían entrado en razón al ver que los esfuerzos colectivos para conseguir dinero ajeno, a lo mucho tienen beneficios de corto plazo; y Bolivia estaría mostrando mucho de lo que tiene para enseñar a los Estados Unidos y la Unión Europea en la crisis internacional. ¡Enhorabuena!

Ahora bien. Ya que todos seríamos neoliberales y que ya nadie podría negar que son las medidas neoliberales las que generan recursos y sanean la economía, y que, por el contrario, es el socialismo el que derrocha los recursos y contrae el crecimiento económico del país por debajo de sus capacidades, vale plantear el siguiente paso que el Gobierno tomaría para no volver a caer en la práctica colectiva perversa de la apropiación del dinero ajeno y los privilegios diferenciados que otorga el Estado cuando acapara recursos.

Encontrar un mecanismo que lleve las ganancias petroleras directamente a todos sus dueños, los ciudadanos, no sólo evitaría que el Estado las acapare y derroche, sino que induciría a los individuos a alimentar un espíritu de competencia, entendida como un proceso de aprovechamiento de oportunidades de ganancia y de descubrimiento de nuevos fines permanentemente, que es en lo que consiste la capacidad creativa y coordinadora de la función empresarial, como parte de una economía de crecimiento sólido y sostenido.

Publicado en Página Siete, Los Tiempos y Hoy Bolivia.

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5 Comments

  1. Cuando se encajan comportamientos y acciones bajo un descriptivo equivale a sellar la posible verdad en ferétro de acero, y así no funcionan las cosas en la realidad. Que los neoliberales sí o no podían tomar una acción socialista es tratar de tildar las cosas. En vez de adjetivizar , es más serio ver que con esa acción Banzer aseguró su régimen anulando la posibilidad de alzamientos, como los que hemos visto la anterior semana.

    Algo similar ha sucedido con el “des-gasolinazo”. Se trata del poder por el poder. No encajemos estas acciones en arquetipos.

    Ahora, pretender entender que la acumulación de ingresos adicionales serían para la redistribución equivale a creer que un sistema de acciones asistencialistas obedece a fines de tipo socialistas, La redistribución de ingresos a través de bonos, sin la construcción de sistemas de producción competitivos y generadores de riqueza que sean sostenibles y de crecimiento, no pueden durar en el tiempo, y son equivalentes a agujeros negros económicos.

  2. Estimado Hugo, gracias por comentar.

    Si alguna característica importante ha tenido la economía de 2010, ésta ha sido la de las quiebras soberanas, nada menos que en países tan serios como los de la Unión Europea, y las causas siguen siendo las mismas: El gasto excesivo y el endeudamiento por encima de sus capacidades.

    En Bolivia, el Gobierno ha gastado algo que no es suyo, lo ha hecho por sobre sus capacidades, y ahora vienen las consecuencias, luego de cinco años. Son recursos que no generó el Estado, pero que además se los entregó a quienes no lo generaron. En eso consiste la redistribución.

    ¿Qué sucedería si se nos ocurre no hacer nada, y por el mismo motivo nos organizamos y le exigimos al Gobierno que debemos recibir algo que él tiene, con el argumento de que no tenemos nada? De esa manera, unos reciben más que otros, dependiendo de la presión que vayamos a ejercer, hasta que sea el momento en que se genere el hueco negro en la economía al que usted se refiere. Y como los recursos no son infinitos, ese es el momento en que surge el conflicto violento.

    Bien. ¿Qué sucedería si al Gobierno se le ocurre terminar de entregar todos los recursos a quienes les pertenece, siendo estos no una redistribución, sino un paso antes de la misma? Desaparecen los privilegios diferenciados que el Estado otorga al acaparar recursos, ya no se genera el conflicto violento, y cada uno se hace responsable por su propio derroche. Así, el crecimiento dependerá de la capacidad creativa de cada individuo de generar riqueza para sí mismo o para las personas con las que se asocie con el mismo propósito.

    Y finalmente, como nota: Aunque con un discurso diferente, en Bolivia la redistribución la hicieron unos y otros. Es difícil encontrar la diferencia entre la intención de Banzer por asegurar su régimen anulando la posibilidad de alzamientos mediante el incio de la subvención, y decir que Evo recurre al desgasolinazo por mantenerse en el poder por el poder. Son sólo malos gobernantes, uno con malas ideas y el otro con pésimas ideas. Eso sí, podemos ponerles cualquier nombre, van a seguir siendo pésimos gobernantes de todas maneras.

  3. En uno u otro caso, el primer comentario me parece acertado.

    La decisión de subsidiar el precio de la gasolina en el gobierno de Banzer, a mi manera de ver, no ocurrió por motivos ideológicos. No creo que Banzer haya pensado “hoy me siento socialista, entonces subsidiaré la gasolina”. Se trató de una decisión política que le ganó la aprobación de un sector de la población al que apuntaba.

    En el caso de Evo Morales, el gasolinazo tampoco creo que se haya dado por motivos ideológicos. Pienso que hay tres posibles causas: 1. Hay expectativa que el precio de la gasolina que importamos subirá dramáticamente, y por tanto conviene desincentivar su consumo antes que ocurra (bastante dudoso). 2. El gobierno está teniendo problemas para prestarse más dinero de otros países u organismos internacionales, en vista que varios países en crisis ahora compiten con él para obtener préstamos. 3. Dada la crisis en el sector hidrocarburífero y la necesidad de invertir dinero del Estado en tareas de exploración (ya que nadie más invierte), el gobierno necesita los recursos que iban a los subsidios para financiar tan costosa operación.

    Dudo que lo haga para redistribuir rentas a movimientos sociales que lo presionan, pues dado el momento que eligió para tomar la medida (nadie quiere una “Navidad negra” o un “Año Nuevo negro”), seguro que ya anticipaba un costo muy alto a su popularidad y a la gobernabilidad del país en un corto plazo. El des-gasolinazo fue una medida que ocurrió precisamente por presión de movimientos sociales que siempre han tenido mucho poder en el país, y que han sido siempre leales a su gobierno en las buenas y en las malas.

    Tildar a este gobierno de socialista o a los anteriores de neoliberales me parece poco importante, pues las condiciones de gobernabilidad en Bolivia son tan complicadas de alcanzar, que cada gobierno tiene que ser más socialista o más neoliberal según lo que asegure gobernabilidad. El despilfarro de dinero es inevitable en ambos casos, pues cada uno está haciendo una inversión en su campaña con la intención de obtener algo por esa inversión, y si las cosas en el país están feas, el dinero que malversan será el último recurso que dejarán ir para estabilizar su gobierno.

    Con un gobierno “socialista”, el gasto por encima de su capacidad se destinará, como dices, al sector que produce menos y tributa poco. En un gobierno neoliberal, el gasto excesivo irá a subsidiar los altos precios que las empresas privatizadas deben poner a los bienes y servicios que ofrecen, o a salvarlas si la situación así lo requiere. En ambos casos el sector que produce menos y tributa poco tiene que beneficiarse, pues de ello depende la gobernabilidad en el país. No me parece que ninguno de los dos tenga como virtud la austeridad en el gasto publico. La austeridad es un lujo que te puedes dar si tienes la gobernabilidad garantizada.

    La pulseta la debería ganar el tipo de política que mejor canalice recursos al sector que produce y tributa en un determinado momento histórico, con políticos que sepan manejarla. Sólo así se podría aspirar a llegar a una situación donde te puedes permitir austeridad para reducir el déficit.

  4. No me hubiera imaginado nunca lo que Banzer pensaría, pero sí se qué fue lo que no pensó: Que su medida era socialista. Los argumentos pueden variar, el hecho es indiscutible.

    En ningún momento se acusa la ideología que pudiera tener Morales para justificar el gasolinazo. Las posibles causas que anotas son discutibles.

    El artículo no habla sobre los motivos para el des-gasolinazo. Sin embargo, también tengo algunas ideas que podemos plantear más tarde.

    Por supuesto que el hecho de que este u otro Gobierno sea neoliberal o no, es poco importante. La tesis del artículo es, evidentemente, otra.

    Tengo serias dudas sobre si la gobernabilidad de este u otro gobierno sea un fin suyo en sí mismo.

    La idea de canalizar recursos a tal o cual sector contradice la afirmación de que el despilfarro es inevitable en cualquier caso. ¿Si el despilfarro es inevitable, qué sentido tiene la canalización de recursos a cualquier sector de la economía? ¿Si la ingobernabilidad justificase el despilfarro de dinero ajeno, robar sería necesario para sobrevivir?

    Saludos.

  5. Con “inevitable” me refiero a que es un fin que tienen los partidos políticos que deciden poner sus propios recursos para llegar al poder. Lo óptimo sería que un candidato presidencial esté comprometido con el bien de su país, pero lamentablemente las cosas no pasan así. Esa es mi descripción de la realidad actual, no a la que aspiro o que pienso justificable, pues no lo es bajo mi punto de vista.

    Mi intención al mencionar el inevitable despilfarro era hacer una alusión a una de las motivaciones que – considero – los políticos toman cuando diseñan su programa de gobierno. Los políticos que conocemos, mínimamente buscan recuperar la inversión que hicieron para llegar al poder, de manera que la lista de sus prioridades iría más o menos así:

    1. Gastos necesarios para garantizar gobernabilidad (bonos, atención a diversas demandas sociales, etc.)
    2. Recuperar la inversión que hicieron para llegar al poder.
    3. “Hacer gestión” (dentro de lo cual puede encontrarse eso de canalizar recursos a un sector clave de la economía).
    4. Cubrir el déficit.

    Dado que los ingresos estatales no son muy altos y los gastos necesarios para garantizar gobernabilidad son considerables debido a nuestra idiosincracia, es de esperar que la prioridad número 4 (que me parece que es tu principal preocupación) recibirá muy poca atención. En tiempos de crisis, incluso la prioridad número 3 a penas logra obtener recursos.

    Cambiar el orden antes descrito (para el actual partido de gobierno, no así para un partido limpio, si existiera tal cosa), tendría consecuencias de corto plazo irreparables. Considero que eso más o menos explica lo que pienso que está en las cabezas de los gobiernos anteriores, del actual y posiblemente del siguiente.

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