Analogía por un euro sin unión política

La nota titulada Ni corralito argentino ni federalización a lo EE.UU. que ElEconomista.es refleja del diario griego Ekathimerini contra el artículo de Thomas Katan y Marcus Walker, Thinking the Unthinkable: Quitting a Currency en el Wall Street Journal, implícitamente subestima la posibilidad de que la crisis de Chipre se repita en cualquier país de la Unión Europea -incluyendo la misma Grecia- sosteniendo que “la Unión Europea y la Eurozona son estructuras únicas”, y que “estas falsas analogías pueden confundir más.”

¿Confundir la posibilidad de que Grecia exporte su crisis con mayor unidad política y el abandono del euro, o de que por primera vez sus políticos hayan quedado en escandalosa evidencia sobre quién dispone sistemáticamente de sus depósitos sin consentimiento explícito, ya sea directamente o vía inflación?

Lo que Katan y Walker hicieron en su editorial fue plantear la posibilidad de que si bien hoy los europeos están decididos mayoritariamente a preservar el euro, mañana podrían terminar convirtiéndose en la Argentina de 2001 diciendo “enough”. Es importante barajar toda posiblidad, por lo que al Ekathimerini no tiene por qué darle un ataque de indignación si no es porque en realidad busca la unión política.

El corralito argentino ya sucedió en Chipre, puede volver a suceder en cualquier país de la Unión Europea en el momento en que el mercado advierta que las distintas reformas –como las que no ha habido realmente en España– no permiten honrar deuda alguna, y desde que la banca de reserva fraccionaria opera bajo un sistema inherentemente en bancarrota, pero ¿por qué no sería posible la analogía de los “EE.UU. de Europa”?

Veamos pues lo que la policía intelectual griega, aquella que determina lo que cuenta o no como una analogía válida, en realidad quiere obviar de entrada.

No es santo de la devoción de este espacio, pero fue Ronald Reagan quien puso de relevancia lo que, a diferencia de la Unión Europea, la Constitución de los EE.UU., si es que realmente quiere decir lo que dice y entiende la naturaleza del poder sobre los gobernados, fue concebida como la manera de limitar el poder del Gobierno Federal, y no como la concepción democrática mayoritaria de crear y sostener el totalitarismo de Abraham Lincoln, Franklin D. Roosevelt o Woodrow Wilson, o el de George W. Bush e incluso el de Barack Obama, al sostener en el décimo tercer párrafo de su First Inaugural Address: “We are a nation that has a government—not the other way around”, es decir, que “the Federal Government did not create the States; the States created the Federal Government.”

Probablemente a Reagan le hubiese faltado decir “and the power which the states gave to the Federal Government, they can take back”, y que “they can even nullify what the Federal Government does to resist tyranny.”

No obstante, nótese que si alguna ventaja tiene hoy la Unión Europea, y a pesar de los liberticidas sueños eróticos de alguien como Mariano Rajoy para crear la unión política, bancaria y fiscal (política) de la Unión Europea, es que no ha habido un Abraham Lincoln que obligue la unión de estados como los de Alemania con Grecia, Inglaterra con España o Dinamarca con Francia, que en absoluto nada tienen que ver unos con otros, para diluir el esfuerzo de los ciudadanos en crisis entre el esfuerzo de los ciudadanos en mejores condiciones.

Si con las pretensiones europeístas de sus gobernantes no fuese válida la analogía de la historia de los Estados Confederados y la obligación de Lincoln por mantenerlos unidos contraviniendo nada menos que la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América respecto de Inglaterra, ¿tampoco sería válido preguntar a los gobernantes de la Unión Europea si estarían dispuestos a hacer todo lo posible para ser recordados como Lincoln, uno de los mayores tiranos de la historia, solamente para contar con unión fiscal?

Por cierto, ¿hay alguien entre todos ellos que pueda realmente establecer una clara e incuestionable diferencia entre una unión fiscal como medio o como un fin en sí mismo? Eso sí, al menos parece claro que la ruptura del euro provocaría un caos sin precedente, por lo que preservar la moneda única no depende de que nunca exista una unión política en la Unión Europea.

Las lecciones que deben ser aprendidas en la Unión Europea no son solamente las de Argentina, sino las de EE.UU. que no ha aprendido de su propia historia. Lo que los políticos europeos, empezando por los griegos, no quieren es que la célebre frase de Thomas Jefferson, “When the people fear the government there is tyranny, when the government fears the people there is libertysea no solamente la mejor analogía, sino además ¡una realidad!

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