La tormentosa semana de Bernanke

Luego de las declaraciones de Ben Bernanke del miércoles 19, esta tercera semana de junio ha sido testigo de golpes bursátiles, principalmente en el índice industrial del Dow Jones, que tras haber registrado pérdidas de hasta un 2.34% el día 20, ha conseguido cerrar con un rebote del 0.28%, pero con una pérdida semanal del 1.8%.

El anuncio de Bernanke, para algunos desafortunado, respecto de que para fines de 2013 el programa de Quantitative Easing o de compra de bonos podría terminar, además de coincidir con la posible partida definitiva del seguidor del monetarismo chicaguense, ha servido solamente para causar revuelo entre inversionistas, analistas y policymakers, puesto que el momento actual difícilmente podría ser considerado como el momento de la recuperación de la economía estadounidense, mucho menos de la de los países emergentes en particular.

No obstante de la reacción de los mercados, la decisión del FOMC de la Reserva Federal podría en realidad ser considerada como positiva dentro de todo lo malo: por fin se terminaría la era del dinero fácil que causó la primera burbuja de las puntocom en 2000 y 2001, la hipotecaria hasta 2007 y 2008, e incluso la tercera y última que es la actual de deuda.

En general, las decisiones de la FED respecto de los QE serían preocupantes de una u otra manera: a la vez que esto no necesariamente significa el inicio de la recuperación de la economía estadounidense, los QE están provocando la fuga de capitales de los mercados emergentes. La economía mundial en general se encuentra sin lugar a dudas en una etapa delicada, y así lo demuestra la rebaja de las previsiones generales de The Economist Intelligence Unit respecto del crecimiento de China para fines de este mes.

En particular prefiero pensar que se trata de un nuevo globo de ensayo de Bernanke y que los mercados han tomado la noticia con injustificado sobresalto. Pocos han advertido que el fin de los QE tiene la condicionante de que la economía estadounidense haya mejorado o vaya a mejorar hasta fines de 2013, lo cual no va a suceder ni por casualidad, y todo lo que hasta aquí ha sucedido desde el inicio de estos programas de compra infinita de bonos no sólo no ha contribuido a mejorar la economía, sino que la ha llevado a un risco más alto del cual más temprano que tarde volverá a caer, seguramente cuando Bernanke se despida con un nuevo manguerazo. Aparentemente todo depende del juicio del FOMC y no de lo que cualquier otro indicador general exponga.

Todo esto en realidad significa que la Reserva Federal no cuenta con una estrategia de salida más que seguir cavando para salir de tamaño agujero. Ni siquiera los apostadores del Bitcoin se han salvado esta vez. No hay escapatoria del entuerto que Mises advirtió ya en 1912:

[L]legará un momento en que ya no será posible seguir aumentando la circulación de medios fiduciarios. Entonces se producirá la catástrofe, con las peores consecuencias, y la reacción contra la tendencia alcista del mercado será tanto más fuerte cuanto más largo haya sido el período durante el cual el tipo de interés de los préstamos estuvo por debajo del tipo natural de interés y cuanto mayor haya sido el alargamiento de los procesos indirectos de producción no justificados por la situación del mercado de capital.

¿Y respecto del oro que sigue registrando correcciones técnicas de hasta un 30% desde septiembre de 2011? Pues la corrección ya fue advertida, y no obstante de que se trata sólo de eso, de una corrección, ésta aún no ha terminado. Puede no ser el momento para comprar, pero tampoco sé de ningún inversionista serio que esté vendiendo en este momento, mucho menos cuando los 10 billones de dólares que en conjunto han impreso la Fed y sus homólogos de Inglaterra, Unión Europea, Suiza, Japón y China, que triplican el tamaño de sus ballances en conjunto desde 2007, no desaparecerán pronto.

Bernanke y el FOMC de la Fed tienen la última palabra para que el oro vuelva a encontrar un nuevo punto de consolidación y continue su camino a ser nuevamente la moneda del mercado.

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