Literatura austríaca para el inversor

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Está bien, no ha habido mayor y mejor desarrollo científico teórico en general que el de la Escuela Austríaca de Economía, eso ha quedado sobradamente claro, pero algo que sin temor a dudas se les puede reprochar a los austríacos es concentrarse solamente en la prédica y muy poco o nada a la práctica, es decir, que se dedican demasiado a ser académicos y muy poco a (dejando muy de lado la política) ser empresarios y, peor aún, inversores.

Pero no todo está perdido, a pesar de que la literatura para hacer empresa e invertir con principios austríacos es verdaderamente escasa, hay algunos valientes que han escrito al respecto como una guía relativamente sencilla, y vamos a sugerir algunos.

Empecemos por lo más duro y pesado. Al igual que Mises y Rothbard, Hayek fue un autor prolífico, pero en ese esfuerzo parecía pelearse un poco con su erudición científica. Sucede que Hayek no es el autor más fácil de entender; no es que escribía sus ideas una vez que las tenía definidas, sino que parecía desarrollar sus ideas a medida que las escribía, y esto resulta muy incómodo para el lector. Sin embargo, es necesario leer con detenimiento la que se podría considerar como la primera obra científica de la inversión austríaca moderna, el ensayo de Profits, Interest and Investment, del Hayek de los años 30.

En este ensayo Hayek muestra la necesidad de entender el vínculo entre el tiempo, el dinero y el capital desde el punto de vista económico al momento de invertir. Este es un trabajo a través del cual las tasas de interés no son entendidas como el precio del dinero, por ejemplo, sino en relación al tiempo que un producto es desarrollado en sus distintas etapas intertemporales de producción.

Hoy en día la gran mayoría de autores se dedican a sugerir inversiones basándose en grandes modelos matemáticos de predicción con una infinidad de variables aleatorias relativamente fortuitas, y que a la postre, como Nassim N. Taleb ya dejó más que claro en El Cisne Negro, son simplemente inútiles, pero este ensayo, aunque es duro como dijimos, una vez que se lo entiende será un arma imbatible para el empresario y el inversor; y además, su lectura en inglés, su idioma original, es altamente recomendable.

Rickards no es austríaco ni por casualidad, aunque sí mantiene mucha empatía con algunos austríacos contemporáneos. De hecho, The New Case for Gold es un libro que toma prestada parte del título de un libro de Ron Paul escrito a principios de los 80 sobre el rol que el oro juega en el sistema monetario y financiero, sobre todo luego de que Nixon le diera la estocada final al Patrón Oro en 1971 y pasáramos a un régimen que depende única y exclusivamente de la confianza que le dan sus poseedores.

En economía probablemente no hay nada más duro que la teoría monetaria, pero este es un libro muy fácil de leer y sencillo de entender para introducirse en las amenazas del actual régimen monetario internacional de cambio flotante. The New Case for Gold es parte de una tetralogía más orientada a la coyuntura, pero probablemente este sirva como base para los otros tres para entender el rol de oro y los metales preciosos en general en un sistema monetario internacional.

El libro de Schlichter es un libro escrito desde el ámbito académico y con términos que solamente se escucha aún en esos ambientes, pero que sirve como puente hacia el mundo del gran inversor, y está escrito con ese espíritu. De hecho Schlichter trabaja como asesor e investigador en un fondo de inversiones europeo. Uno de los aspectos más interesantes está recién a partir del quinto capítulo, cuando habla del concepto de la estabilidad y nivel general de precios en una economía lejos del punto de vista clásico convencional, pero toda la obra está concentrada en advertir un colapso inexorable de la institución del papel moneda alrededor del globo, dadas las políticas que los principales bancos centrales del mundo han implementado para bregar con una de las mayores crisis internacionales nunca.

El ya clásico Cisne Negro, de Taleb, científico académico de la estadística y ex asesor de inversiones de grandes hedge funds, es una respuesta directa, certera e incontestable hacia quienes luego de que se ha generado conciencia sobre cualquier amenaza derivada del sistema monetario y financiero internacional actual, preguntan a los economistas “¿y entonces cuándo sucederá todo esto?”. La respuesta es que quien pretenda decirlo, muy probablemente lo hace mintiendo. Como ya dijimos en un principio, un buen economista puede ayudar a despejar esa incertidumbre, pero asumir el riesgo es de cada quien. Nassim Taleb desarrolla toda esta respuesta a lo largo de todo este trabajo y los que le siguieron luego, de manera excepcional.

Dentro del marco del liberalismo económico, estas dos magníficas obras son antítesis. Ambos se oponen a la emisión pública de dinero a través de un órgano de planificación central como son los bancos centrales. Mientras el libro negro de Huerta de Soto propone un retorno al patrón oro clásico con la idea de que la cantidad de dinero, apuntes contables y equivalentes en una economía no superen la cantidad de oro real depositada en los bancos, el libro amarillo de Selgin propone un sistema de banca libre, es decir, que en un marco de libre competencia los billetes que emite cada banco, indistintamente de su cantidad, sean elegidos por el público para realizar cada una de sus transacciones en virtud de que no generen inflación.

Para quien decida aventurarse en uno de los debates de teoría económica aplicada más duros nunca y aprender intensamente sobre buena economía liberal moderna, es menester empezar por cualquiera de los dos títulos y continuar con el otro. Es una gozada de debate de la más pura factura.

Mark Skousen es el inversor más visible entre los economistas austríacos contemporáneos. Ha escrito varias obras tanto en economía como en materia de inversión. Skousen escribió A Viennese Waltz Down Wall Street luego de haber leído A Random Walk Down Wall Street, de Burton G. Malkiel, un trabajo típico sobre la forma convencional que se tiene de ver la economía, el mercado y su dinámica. Mientras alguien como Malkiel considera el comportamiento de mercado como el andar simplemente aleatorio de un ebrio sin dirección, Skousen lo ve más como un baile armonioso motivado por una música concreta. Como diría Skousen en la introducción del libro, cuanto más conozcamos los motivos de los compradores y vendedores, mejor podremos analizar y aprovechar sus acciones.

En este trabajo Skousen identifica y destaca los principios más importantes y autores más destacados de la Escuela Austríaca de Economía para entender el concepto detrás de la metáfora del vals y el mercado, y escribe como un inversor. No va, sin embargo, tan lejos como para presentar en detalle las técnicas y métodos cuantitativos que utiliza para convertirse en uno de los inversores más exitosos de la Escuela. El prefiere que el lector utilice sus propias maneras sobre toda una base conceptual, y como mucho recomienda toda una lista de otros colegas inversores y analistas de inversión austríacos, que siguen siendo escasos, alrededor del globo.

Roger McKinney es un economista con experiencia como inversor, aunque solamente algo más de ocho años como austríaco. Cuando en 2008, a diferencia de la gran generalidad de inversores que perdieron mucho o lo perdieron todo, McKinney identificó la dinámica del gran vínculo cómplice que existe entre los grandes gobiernos y la gran banca, y pudo obtener importantes beneficios; todo se lo atribuye a sus conocimientos sobre la Teoría Austríaca de los Ciclos Económicos y su experiencia como inversor.

De esta manera McKinney escribe Financial Bull Riding. En él recomienda que los inversores presten especial atención a los reportes de beneficios históricamente altos como precursores de un gran crash en el mercado, y sugiere, además, una manera de abandonar posiciones en el mercado bursátil antes del colapso de los beneficios, y que vuelvan a entrar en el período más profundo de una depresión.

Mark Spitznagel es presidente fundador de Universa Investments, y ha trabajado muy de cerca con Nassim N. Taleb, especializándose en equity tail-hedging, o como diría el mismo libro, “buscando beneficios de pérdidas extremas en el mercado de valores. Como buen seguidor de Rothbard, quien alguna vez dijo que la filosofía del Dao fue la primera manera de pensar como austríaco, lo interesante sobre materia de inversión concreta, así como la tesis del libro en sí misma, llega recién en el penúltimo capítulo.

En concreto, Spitznagel ofrece primero un instrumento llamado Misesian Stationarity Index para anticipar el mercado, que busca probar que los inversores de largo plazo obtendrán mayores beneficios siguiendo este índice aunque el corto plazo pueda estar demostrando lo contrario; y luego ofrece una segunda técnica que consiste no en seguir un índice, sino en comprar acciones de empresas concretas con altos retornos sobre el capital invertido, lo cual se calcula mejor dividiendo el EBIT de una empresa por su capital invertido, y comprar acciones de empresas con “ratios de Faustmann” bajos, es decir, una baja capitalización de mercado sobre patrimonio neto.

No puedo dejar de recomendar el mío, no por sobrada arrogancia, sino que resulta práctico por varios motivos, entre otros, que resume con parcial claridad para quien no ha leído nunca sobre estos aspectos, lo que otros han dicho ya. Al mismo tiempo, el trabajo está dividido en tres partes: la teoría pura y dura sobre la moneda, el sistema bancario y la teoría del ciclo económico; la segunda parte es el análisis histórica primero sobre cómo Bolivia enfrentó satisfactoriamente la peor de las crisis que se registraron en la década perdida de América Latina de los años 80, y cómo hoy el resto de Occidente ha cometido exactamente los mismos errores que causaron la crisis internacional actual y cómo la agravan rápidamente; y la tercera parte trata de una propuesta de reforma monetaria y de transición para Bolivia hacia un sistema monetario internacionalista y no de aislamiento. Se trata de la interpretación de un economista austríaco de Bolivia sobre la Gran Recesión, su actual agravamiento y cómo mitigar su impacto. Aquí el prólogo de Huerta de Soto.

También hay el tipo de autores que saben perfectamente que leer el libro adecuado sobre inversión en específico no basta para tener éxito como inversor. No son pocos los inversores que han recomendado tener una mezcla de sabiduría, experiencia y conocimiento teórico a la hora de invertir con éxito. Hay que saber mucho de historia, filosofía, antropología, etc. para tener la lectura más refinada sobre la realidad. No es nada fácil, pero en este recorrido la mentada Escuela Austríaca de Economía destaca, antes que por cualquier otra cosa, por la teoría subjetiva del valor de Carl Menger de 1871, distinta de las de León Walras y William Stanley Jevons, con vínculo concreto en técnicas concretas de inversión al considerar que el valor de una empresa o sus acciones no está directa ni necesariamente determinado por su precio objetivo.

De esta forma, teniendo conocimiento, además, sobre la Teoría Austríaca del Ciclo Económico, puede saberse de antemano cuál es el factor que podría estar influyendo en la distorsión al alza o la baja de una determinada acción, y cuán alejado podría estar su valor para encontrar la forma de obtener beneficios por ello, algo que algunos inversores como Benjamin Graham, Warren Buffett o Peter Lynch han sabido hacer excepcionalmente.

El vínculo entre este paradigma de inversión mejor conocida como “value investing” y los principios de la Escuela Austríaca de Economía es toda un área económica prácticamente inexplorada científicamente. Algunos hacen exploraciones desde lo más abstracto del pensamiento de la Escuela, y otros desde lo más práctico que han enseñado los más afamados inversores “value”.

Uno de los mejores trabajos para iniciarse en esta tarea es Invirtiendo a Largo Plazo, de Francisco García Paramés, uno de los inversores de mayor éxito de los últimos 25 años en España. Corre la versión de que Warren Buffett lo llamó para pedirle consejos de inversión en España, y que por eso se lo considera “el Warren Buffett español”, algo que en lo personal no le termina de agradar del todo. Él mismo se encarga de recomendar libros de texto, tanto de value investing como de la Escuela Austríaca, y el vínculo que él encuentra entre ambas perspectivas a la hora invertir. Hablará de sus éxitos y desaciertos, del mismo Buffett, de Graham y Lynch, así como de Hayek y Huerta de Soto, y de lo que ha rescatado de cada uno llevándolo a la práctica como inversor para alcanzar rentabilidades anuales promedio que superan el 15%. Nada mejor que esta obra para empezar a invertir en valor y a largo plazo como austríaco.