La alternativa del offshore banking

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Los riesgos políticos contra la preservción de su patrimonio van creciendo rápidamente. ¿Ha considerado el offshore banking como alternativa? Este es uno de los elementos más importantes en la elaboración de una estrategia razonable para preservar el patrimonio personal y familiar, y las siguientes son solamente algunas de muchas de sus ventajas.

  • Diluye el riesgo político

Los gobiernos siempre han sido la mayor amenaza para la seguridad financiera de los activos de cualquier ciudadano alrededor del globo cuando se vuelven insolventes. Algo vimos ya en Argentina con sus crisis en 2001, pero sobre todo desde el inicio de la Gran Recesión entre 2007 y 2008, los gobiernos han crecido mucho, fundamentalmente en Occidente utilizando al mercado como hombre de paja, a medida que fueron incrementando sus controles y regulaciones sobre la economía e incrementaron su burocracia, pretendiendo “refundar el capitalismo”, Nicolás Sarkozy dixit. Lo más reciente fue en Chipre en 2013, en plena Unión Europea.

En este período se han ido estableciendo políticas macroeconómicas “no convencionales”, primero con la inundación de dinero para monetizar deuda por parte de los principales bancos centrales alrededor del globo, y luego ya con los bail-outs con dinero del contribuyente, y los bail-ins, que convierten a los depositantes en accionistas forzosos de los bancos ruinosos; más tarde estableciendo impuestos contra depósitos, y ahora límites contra el uso de dinero en efectivo como en Suecia, Dinamarca o Noruega, y más reciente y agresivamente en España e India. El Banco Central Europeo incluso ya planea eliminar la emisión de billetes de 500 euros durante 2018.

Por supuesto que no existen garantías para que algún gobierno enloquezca y decida simplemente confiscar, congelar o devaluar activos para financiarse. Lo que se busca con la diversificación internacional de activos es simplemente reducir las probabilidades de que esto suceda. Ante la amenaza de que además los experimentos e improvisaciones monetarias de los bancos centrales se descontrolen, lo único que les queda es reiniciar así y quién sabe si reinventar el sistema de represión financiera de tasas de interés históricamente bajas o negativas.

  • Protección de activos

Tener una cuenta bancaria en el exterior significa que cualquier gobierno que opere bajo el principio de que una persona es culpable mientras no demuestre lo contrario y no exactamente al revés, será incapaz de simplemente ir hasta, por ejemplo, Singapur, un país con principios distintos, a confiscar depósitos físicamente porque el gobierno tiene las cuentas nacionales en quiebra.

Singapur, por si fuera poco, cuenta con un ambiente significativamente amigable para el desarrollo de empresas modernas que construyen plataformas para préstamos peer-to-peer, sin intermediarios, donde los inversores pueden realizar préstamos respaldados en oro y plata con un margen de 2 a 1. En otras palabras, aunque con un conservador retorno del 6%, si un inversor presta $50.000 tiene un respaldo de $100.000 en oro y plata.

  • Mejores rendimientos

Los bancos privados ciertamente no dependen de manera directa de las directrices de los bancos centrales, por lo que si las tasas de interés históricamente bajas y cercanas a cero o incluso negativas de la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra sobre sus ahorros no mantienen el ritmo con los niveles de inflación real, con seguridad que estos serán una opción, sobre todo cuando, por lo mismo, pagan tasas tasas significativamente más altas.

  • Acceso a seguros médicos internacionales

No son pocos los casos en los que por alguna emergencia un paciente ha tenido que viajar al exterior por una atención que no se ofrece en el país de residencia, y ha necesitado realizar carísimas transferencias por el tratamiento. Si de repente el gobierno del país de residencia ha impuesto controles de capital, será prácticamente imposible cubrir cualquier emergencia. Contar, entonces, con una cuenta bancaria en el exterior con un margen suficiente de liquidez disponible para estos casos, es más que aconsejable.

  • El sistema bancario y los mismos bancos son más sólidos

En este mismo período casi todo el sistema bancario ha envilecido su balance con un apalancamiento que se va haciendo cada vez menos asumible a cambio de que termine de explotar junto con toda la serie de burbujas inmobiliarias alrededor del globo, y solamente pueden mantenerse a flote manteniendo sólo una fracción del depósito que se comprometieron a mentener bajo su custodia, para responder a pequeñas demandas de efectivo del depositante. Si acaso el problema con Lehman Brothers en 2008 no hubiera sido realmente resuleto y volviera a suceder un episodio similar, o si la deuda soberana mundial ha alcanzado su nivel más alto nunca, las probabilidades para tener acceso a su dinero podrían reducirse significativamente.

Cualquiera diría que el sistema bancario no va a tener problemas porque los gobiernos y sus bancos centrales no los van a permitir, que están para evitarlos. Sin embargo, quienes ahora están quebrados luego de décadas de intervencionismo econímico estatal, son precisamente los gobiernos y sus sistemas de banca central.

La idea, entonces, está en buscar bancos privados que sean mejores custodios que los comerciales tradicionales, que tengan conflictos de intereses relativamente menores con el poder político y los gobiernos de aquellas jurisdicciones donde operan, lo cual, desde luego, significa que están mucho mejor capitalizados, cuentan con mayores reservas disponibles y una administración mucho más conservadora.

  • Habilidad de actuar rápidamente

Si todavía no la tiene, es importante abrir una cuenta bancaria en el exterior por muy pequeña que sea. Esto significa poder actuar rápidamente ante cualquier eventualidad y realizar transferencias directas e inmediatas. Para el caso de ciudadanos estadounidenses, quienes tengan una cuenta en el exterior superior a los $10.000 y además utilizan un family office, un trust o una Limited Liability Company (LLC), deben reportarla dentro del plazo de un año, pero si la cuenta es inferior y no utiliza un LLC, no tendrán que hacerlo necesariamente. Siempre se recomienda un experto local que lo asesore.

  • Privacidad

No estamos hablando de tener una cuenta secreta, sino de que la institución con la que se contrate la cuenta sea muy discreta. Sobre todo en países muy pequeños siempre ha sido muy difícil mantener la confidencialidad sobre distintas operaciones, y la información termina filtrándose a los gobiernos, sobre todo cuando se encuentran en problemas económicos. Ahora el problema alcanza a otros países que tradicionalemte atraían capital por el simple hecho de mantenerse a raya respecto de la infomación de sus clientes. Por ejemplo, a principios de 2017 Suiza decidió eliminar su tradicional secreto bancario, y esto parece que irá expandiéndose a medida que la presión política de la OCDE se intensifique, pero las alternativas siguen siendo muchas.

Valga destacar que no estamos hablando de contratar servicios con bancos en Bahamas o las Islas Caimán, donde tampoco es ilegal tener una cuenta, pero si lo que se quiere es evitar llamar la atención de un gobierno fuerte como el de Estados Unidos para que se imponga ante uno débil como el de cualquier república en una pequeña isla, entonces lo mejor será buscar entornos y legislaciones a los que no se les puede exigir nada, como las de Panamá, que no tiene banco central o impuestos globales contra la renta personal, o Hong Kong, cuyo gobierno no tiene deuda neta y su banco central es uno de los más capitalizados del mundo, y ciertamente contratando los servicios de un banco privado, y si se quiere ser aún menos obvio y evidente, existen opciones razonables incluso en Malasia o Tailandia.

  • Tener una cuenta en un banco offshore es legal

A pesar de todo lo que se ha dicho de los paraísos fiscales, y más aún luego de los mentados Panama Papers, el offshore banking es completamente legal. Esto no tiene nada que ver con operaciones ilegales, de evasión fiscal ni de lavado de dinero, simplemente se trata de diversificar su patrimonio con las opciones que ofrece el resto del mundo. Es cierto que es cada vez más difícil abrir una cuenta bancaria en el exterior y que las comisiones por transferencias son cada vez mayores, pero no es necesario esperar a que de repente sea aún más caro o incluso imposible. Es por esto que resulta importante actuar con un año de anticipación que tomar la decisión un minuto tarde. Sin embargo, aunque estuviéramos hablando sobre los episodios más improbables, luego de destacar algunas de muchas de sus ventajas, resulta absolutamente razonable contar con una cuenta bancaria en el exterior, en un banco privado y bajo un orden institucional cuidadosamente elegido.

Contar con una cuenta bancaria privada en el exterior significa incrementar sus opciones, y contar con más opciones significa mayor libertad económica personal. Dar un paso para dejar de depender de cualquier gobierno que pretenda controlar su destino o definir sus prioridades resulta simplemente determinante.