Bitcoin, mi posición definitiva

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Bitcoin está rompiendo barreras día tras día desde hace ya varias semanas, y en consecuencia ha provocado nuevos debates y la actualización de otros viejos entre economistas, técnicos tecnológicos e inversores, sobre todo en relación a lo que es realmente, en qué podría convertirse eventualmente, por qué cotiza como lo hace, si el comportamiento de su precio es sostenible, si se trata un de una burbuja, la importancia de su contexto, y un muy largo etcétera.

Es por esto que vale ofrecer algunos elementos desde un punto de vista económico y además muy alejado de lo convencional, antes que como sólo el espectador de un fenómeno de mercado, más aún cuando los cambios estructurales actuales de la economía global son cada vez más marcados, a la vez que los más grandes avances de la tecnología plantean si es la innovación la que tiene que alcanzar ciertas instituciones sociales, o es exactamente al revés.

Vamos a subdividir el análisis en tres grandes partes que se refuerzan mutuamente: desde lo teórico, desde lo histórico-práctico, y como una posible sugerencia de inversión.

  1. Lo teórico

Es imposible no tener un conocimiento teórico para plantear un debate sobre la interpretación de la realidad, sobre lo que está sucediendo en el entorno. Sin un breve conocimiento teórico sobre lo económico monetario es muy difícil entender un fenómeno de mercado como Bitcoin.

Lo que por lo general, sabemos que las funciones del dinero en una economía son:

  • Unidad de cuenta
  • Medio de pago comúnmente aceptado
  • Depósito de valor

Calando un poco más profundo, uno de los elementos que mejor permite entender conceptualmente la importancia de la moneda y su rol en una economía de mercado, son sus propiedades. De acuerdo con Aristóteles el mejor dinero posible es aquel que es:

  • Duradero (es sólido, no se deteriora ni se oxida con el tiempo y es químicamente inerte)
  • Divisible (una onza de oro se puede dividir mil veces si es necesario. Un diamante, en cambio, no se puede dividir sin que pierda su valor)
  • Consistente (una onza de 24 quilates de oro puro es igual en cualquier momento y lugar, lo que facilita el comercio y la liquidez)
  • Fácil de transportar

El mejor dinero posible de acuerdo con estas características es, evidentemente, el oro. Hasta aquí todo parecería casi elemental, Bitcoin cumpliría sin problema alguno con todas estas propiedades, y por eso se lo compara con el metal amarillo, pero una última es determinante. Nuevamente:

  • Constituye un depósito de valor

Ahora bien, lo más duro y complicado del debate teórico, que es el que realmente importa, empieza cuando se toma en cuenta a los teóricos monetarios de la Escuela Austríaca de Economía más importantes, que mejor articularon aquellas cualidades, que supieron identificar el origen de toda crisis económica generalizada en la distorsión de la moneda, y que fueron Carl Menger, con su Origins of Money de 1892; Ludwig von Mises, con su Teoría del Dinero y del Crédito de 1912; y Friedrich A. von Hayek, con La Desnacionalización del Dinero de 1976.

Lo que respectivamente dijeron fue que:

  • El dinero es una institución de origen eminentemente espontaneo y evolutivo que permite a los individuos convivir en sociedad, que ha sido adoptado por el mercado en un proceso muy dilatado de tiempo de ensayo y error, de varios miles de años, así como el lenguaje o la familia, y que no puede ser creado ni dirigido de manera objetiva ni deliberada sin provocar serias consecuencias.
  • Solucionando un problema de razonamiento circular aparentemente insoluble por los economistas teóricos hasta entonces, se determina que no es que el precio o poder adquisitivo del dinero viene determinado por su oferta y demanda, y que ésta a su vez estaba basada en su poder adquisitivo, sino que tal poder adquisitivo depende del que el dinero tuvo en el pasado inmediato. Ese proceso regresivo no prosigue sin fin, sino que si recorremos hacia atrás, paso a paso, ese proceso seguido por el poder adquisitivo, llegamos finalmente a aquel instante en que el bien en cuestión comenzó a utilizarse como medio de intercambio. Así nacía, por ejemplo, la defensa del oro como el mejor dinero posible provisto por el mercado hasta el momento.
  • Es fundamental referirse a la moneda no como como un sustantivo, sino como un adjetivo para destacar la propiedad y característica en cuanto al grado de liquidez de los bienes, en relación a su capacidad y facilidad para ser aceptados como medios de cambio en las transacciones comerciales, y los costos de oportunidad asociados con el intercambio por dinero base: dinerabilidad; y que, por tanto, la moneda debe ser elegida por el mercado en virtud de sus cualidades y no por determinación política legal.

La pregunta, entonces, es si la creación deliberada de una institución tan compleja como el dinero, que ha surgido en un proceso espontaneo y evolutivo a lo largo de 6 mil años, es capaz de constituir incluso un depósito de valor concreto. Sin embargo, aunque Bitcoin es la creación deliberada y reciente de un código, parece ser que el mercado está encontrando en él una posible alternativa al actual papel moneda, actualmente en más problemas que nunca.

Es por todo esto que el hecho de que Bitcoin o similares terminen convirtiéndose eventualmente en dinero no será por determinación de un economista, ni mucho menos por un gobernante, sino por el mercado.

Lo interesante, de igual manera, es que, comparativamente hablando, Bitcoin podría estar batiendo el record de tiempo en el proceso del mercado de hacerse dinerable, habiendo nacido hace menos de diez años atrás.

El debate científico teórico más avanzado aterriza en este campo, y no parece haber sido superado más que en la espera de qué es lo que vaya a suceder con Bitcoin en el futuro.

  1. Lo histórico-práctico
  • Bitcoin en el sistema financiero internacional

El contexto en el cual surge Bitcoin no es menos importante, y es sobre lo que más se discute y sobre lo que más polémica se crea, con toda razón.

Desde la bancarrota de Lehman Brothers y el inicio de la llamada Gran Recesión en septiembre de 2008, la peor crisis económica internacional desde la Gran Depresión de los años 30, la gran banca central, la gran protagonista de la crisis, se ha aventurado en realizar un experimento muy similar al del Banco Central de Bolivia hasta 1985: monetizar deuda, o, si se prefiere, crear dinero de la nada para saldar deudas.

Los resultados del experimento son parte de otra discusión, pero difieren fundamentalmente en el hecho de que el BCB imprimió en físico un 40% de la cantidad de monedas y billetes nacionales para cubrir el déficit fiscal del gobierno de la noche a la mañana, provocando lo que hasta ese entonces se conoció como la sexta hiperinflación más profunda que se hubiera conocido; y la Reserva Federal no imprimió ese dinero, sino que creó reservas o simples apuntes contables en favor de los bancos comerciales y de inversión (o peor aún, gobiernos en el caso de la Unión Europea y el BCE) para comprar los activos de pésima calidad que adquirieron durante la etapa del auge, y que, entre otros efectos, provocó el segundo período de incremento más alto de materias primas desde el ataque a las Torres Gemelas en 2001.

Lo más importante para el debate sobre Bitcoin y su verdero rol en el sistema financiero internacional, es que podría estar siendo utilizado como una alternativa ante su deterioro y eventual crisis terminal.

Así como muy bien resume Mike Maloney en este video, el dinero ha ido perdiendo valor a medida que los gobiernos han ido encargándose forzosamente de su producción desde el fin del patrón oro clásico y la creación de la Reserva Federal en 1913 para autofinanciarse mediante el impuesto-inflación.

El experimento de la Reserva Federal ha significado haber aumentado de 900.000 millones de dólares en 2009 a la aterradora cifra de 4,5 billones de dólares en 2015, y los bancos centrales del G7 que le han seguido han añadido casi 18 billones de dólares de deuda hasta un récord de 140 billones, con casi cinco billones de expansión del balance para generar solamente un billón de dólares de PIB nominal, todo ello manteniendo la deuda total consolidada del sistema en el 440% del PIB.

Para tener una idea de lo que esto significa, desde el inicio del programa llamado Quantitative Easing, solamente la Fed ha más que triplicado gradualmente su base monetaria en menos de diez años, es decir ¡la base monetaria de la moneda internacional de reserva con la que todos los países del globo respaldan parcialmente la emisión de sus propias monedas!

Así, para evitar los efectos de la explosión de todas las burbujas de activos alrededor del globo, los bancos centrales han terminado creando una burbuja aún mayor de proporciones siderales nunca antes vista, que podría explotar pronto, según más de un connotado experto. Una otra pregunta que hasta aquí surge entonces es: si los bancos centrales fueron supuestamente creados como prestamistas de última instancia para evitar las crisis económicas generalizadas, y ahora son ellos quienes crean las crisisi y quienes se encuentran en problemas, ¿quién rescatará ahora a estos rescatistas? ¿Será el FMI imprimiendo “dinero global” recurriendo a los Special Drawing Rights?

En el entretanto, mientras la Reserva Federal ha ido deshaciéndose rápidamente de sus revservas de oro, otros bancos centrales como el de la China, India y Rusia, han ido adquiriendo oro físico en ingentes cantidades, quién sabe si para con él eventualmente tratar de unirlas a través de su respaldo físico aunque sea parcial, y volver así a un sistema similar al que se tenía cuando Bretton Woods, y terminar de minar al dólar como moneda internacional de reserva.

  • ¿Qué impulsa al alza la cotización de Bitcoin?

El rol de Bitcoin en este contexto, entonces, se explica, además, por su característica peer-to-peer, que permite eludir el sistema financiero internacional, altamente intervenido y casi confeccionado a medida por los estados más voraces fiscalmente.

Son varias las ilustraciones de aquello que en un principio se presumía que impulsaba la cotización al alza de Bitcoin. Silk Road fue definitivamente uno de ellos, una red de comercio ilegal que podría haber estado siendo utilizada incluso por redes internacionales de terrorismo articulado justamente por esta criptomoneda cuya plataforma burla el sistema, cuando llegó a cotizar casi como un hito alrededor de los $1.175.

De la misma forma, hubieron lugares particulares en los que más se demandó a medida que el sistema monetario nacional se venía abajo, como en Venezuela y Argentina, y más recientemente ante la incertidumbre del Brexit y su referéndum, la devaluación del yuan en la segund amitad de 2016, la elección de Donald Trump, o incluso los ataques de WannaCrypt. Aunque nada tenga correlación directa, son suficientes los elementos que apuntan a que Bitcoin sirve como un activo de refugio en eventos relativamente aislados con repercusiones globales. Pocas cosas son casualidad.

Por ahora Bitcoin está funcionando más como una red internacional de intercambio o de comercio, pero no como dinero propiamente hablando, porque aún no ha superado las pruebas del mercado, algo que sería ideal. Por eso el debate no ha vuelto a ser tan rico como, por ejemplo, en 2011 o 2012, cuando parecía que el euro iba a romperse y Bitcoin registraba su primera gran cotización al alza y hasta niveles estratosféricos de, por ejemplo, los ya mencionados $1.175.

Hoy Bitcoin ya cotiza mucho más que la onza de oro físico, a $2.251, algo que llama mucho la atención, pero aún así sigue siendo más una curiosidad entre geeks y grandes invesores de muy corto plazo, antes que constituir un gran cambio casi inmediato en el sistema monetario y financiero internacional, porque en ese contexto, desde sus inicios nada trascendental ha sucedido realmente, todos los eventos relativamente significativos y comparados con todos los elementos de análisis que aquí se ofrece, no superan lo anecdótico, por muy interesantes que puedan haber sido en su momento.

De verdad que sería ideal contar con muchos más elementos para pensar lo contrario, porque justamente el sistema financiero internacional está sufriendo su mayor desafío en muchas décadas, a la vez que nunca se ha encontrado más deteriorado que ahora cuando el dólar nunca ha sido menos utilizado que hoy en las transacciones del comercio global mientras se mantiene como moneda internacional de reserva. Es momento de depurar el sistema financiero, devolviendo, de inicio, la producción original de dinero a las manos del mercado.

  1. ¿Es Bitcoin un activo de inversión?

Para elegir y confiar en un asesor de inversiones uno de los primeros elementos a considerar es saber si es consecuente con sus recmendaciones, saber si practica lo que predica. ¿Yo invierto en Bitcoin o incluso en Ethereum? Tengo que decir que no, porque en un país como Bolivia, donde actualmente resido, desde hace un par de años el uso de Bitcoin está prohibido… ¡Qué sintomático!

Sin embargo, si vale el término, soy un escéptico optimista y moderado sobre su futuro como asesor de inversiones, aunque tampoco lo recomiendo, porque, entre otras cosas, mi estrategia profesional se concentra en asegurar y preservar el patrimonio en el largo plazo, y de acuerdo a un propósito específico antes que la misma rentabilidad, que de todas maneras podría llegar a ser extraordinaria.

Por otro lado, el hecho de que actualmente esté cotizando a semejantes niveles puede estar ilustrando uno de los primeros elementos para temer el comportamiento rebaño de una burbuja: el FOMO, o the Fear of Missing Out. Este es un término generalmente usado por adolescentes para describir su ansiedad ante la posibilidad de perderse algún evento social alque todos sus amigos irán. En el mundo de las finanzas y grandes inversiones no es muy distinto, y por lo general implica hacer malos juicios económicos y tomar malas decisiones.

Pero tampoco se sabe realmente si se trata de una burbuja. Más allá del comportamiento de su cotización al alza muy fuera de lo regular, es decir, que sea muy volátil o no, lo importante de Bitcoin es saber si está cubriendo una demanda real efectiva y concreta de mercado, si tiene valor de uso.

  1. Conclusiones

Luego de todo esto, hay al menos tres grandes conclusiones: a) el dinero es algo demasiado serio para dejarlo en manos de los gobiernos; por la vena política que tengo, lo más interesante de todo es que Bitcoin y similares están demostrando ya sobradamente el fracaso de la posibilidad que los gobiernos a través de sus bancos centrales dirijan y articulen instituciones tan complejas como la moneda de manera objetiva, y ese es un gran punto para el mercado y nosotros sus fundamentalistas; b) si Bitcoin funciona no me molestaría no ser su primer ni mayor beneficiado directo; c) pero si no funciona tampoco condenaré a sus tempranos entusiastas.

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