Banco Unión: pésima gestión de crisis

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Si hay algo que recuerdo bien de las épocas universitarias (hace unos 15 años) es que la gestión de crisis por parte de instituciones tan importantes como, por ejemplo, un banco central, tiene que ser concisa y contundente, y enfocada, fundamentalmente, a preservar la confianza del público en el sistema. Así como los libros de texto de los 90 tenían a la Bolivia de principios de los 80 como el caso ejemplar de todo lo que no debe hacerse, lo que está sucediendo hace ya un mes con el Banco Unión está sirviendo justamente para lo mismo, pero esta vez lo haremos breve.

  • Coincide con el agravamiento generalizado de las condiciones para invertir en el país: se necesitan enormes cantidades de ahorro para reactivar la economía, y eso solamente se logra a través de la atracción de la Inversión Extranjera directa. El caso del Banco Unión es un elemento más para despertar escepticismo sobre las condiciones institucionales que presenta el país en cuanto a riesgo y certidumbre del propio sistema bancario y financiero.
  • El sistema bancario y financiero es uno de los sectores de la economía más regulados e intervenidos aquí y en cualquier lugar del mundo, por lo que el problema no necesariamente estriba en falta de regulación y control, sino del cumplimiento de la normativa, pero nuevamente se cae en algo que el mundo se pregunta desde la caída de Lehman en 2008: ¿quién regula a los reguladores?
  • El problema no es aislado como aún se lo pretende mostrar: solamente con decir que el Banco Unión es uno de los más grandes del sistema, y además que es un banco comercial público. Es decir, si hay un banco en todo el sistema nacional donde no tendrían que pasar estas cosas, es en el Banco Unión.
  • Para mayor inri, uno de los peores elementos de crítica fue escuchar a una de las autoridades, que no tiene que ver directamente con el sector, fue afirmar que se habían encontrado al menos otros siete casos similares en otros bancos. Justamente lo que el público necesita escuchar para quedarse tranquilo.
  • La información que se maneja desde la Fiscalía, la policía, Ministerio de Gobierno, ASFI, etc. es permanentemente contradictoria. Por ejemplo, la cifra total del robo no está clara, ni el momento en el que el robo sistemático empezó. Primero se dijo que empezó hace diez meses, pero ahora que empezó ya en 2015; y aparentemente el robo no es solamente de dinero físico, cuando los gastos que hacía Pari en Santa Cruz aparentemente eran con tarjeta de crédito.
  • El problema podría ser únicamente de ineptitud, pero al ser prácticamente imposible no detectar semejante el desfalco al haber cortes de gestión y control a fin de gestión, semestrales, mensuales, semanales e incluso diarios o a requerimiento inmediato, (por lo que afecta hasta el nivel del directorio, pasando por auditoría interna y externa) habría una red de corrupción que estaría encubriendo a Juan Franz Pari.
  • Dejando el hecho de lado, el monto en sí mismo es pequeño comparado con el tamaño del patrimonio del banco, pero el daño no es solamente de casi $6 millones, sino de casi $60 millones, tomando en cuenta la naturaleza del negocio bancario que opera directamente con el dinero del público apalancándose en 10 veces.
  • Urge revisar varios elementos, pero si acaso esto no se trata de un caso de corrupción que alcanza hasta las más grandes esferas de poder (como ha sucedido en varios otros casos), entonces lo mínimo a lo que debe apuntarse es a mejorar la educación financiera de las propias autoridades, en particular sobre la naturaleza de la industria.
  • La última vez que hubo algún problema serio en el sistema, como un rumor de corrida bancaria en uno de los bancos más grandes del sistema, fue en el año 2000 o 2001. La respuesta tanto del ente regulador, que en ese entonces era la Superintendencia de Bancos, el Banco Central de Bolivia y el Ministerio de Hacienda, convocaron inmediatamente a una conferencia de prensa conjunta con un mensaje muy breve, claro y contundente, y afortunadamente el problema no llegó a mayores, pero fue la mejor manera en que se gestionó la crisis. Este caso no puede tratarse como cualquiera de otro sector de la economía; el sistema bancario y financiero es muy delicado aquí y en el resto del mundo.
  • Finalmente, con seguridad que esto deteriora lo que resta de institucionalidad en el país con cada día que pasa, pero, además, ¿podría esto provocar el estallido de la mentada burbuja financiera?

Si necesita que lo ayude personalmente a preservar su patrimonio y el de su familia en este entorno, escríbame tres breves párrafos exponiendo su situación, y le responderé pronto.