Adiós, Chiquitania: perverso modelito de estímulo de la demanda

“Si pones al Gobierno Federal a cargo del desierto del Sahara, en 5 años habrá escasez de arena.” – Milton Friedman

Dicen que lo que en las elecciones del 20 octubre está en juego no es el modelo económico, que hay que plantear algo distinto para captar el voto, porque la economía no parece ser un tema central; a fin de cuentas aún hay crecimiento y estabilidad. Sin embargo, cada vez que me plantean este argumento respondo con una pregunta: ¿tienes una idea de lo que ese crecimiento y estabilidad aparente le está costando al país? La explicación es sencilla, aunque tal vez no tan evidente.

Todo apunta a que la ampliación arbitraria de la frontera agrícola responde a una más de las tácticas desesperadas por compensar la caída de los ingresos de la minería y fundamentalmente del gas, debido a menores precios y menor demanda de Brasil y Argentina, a la vez que las importaciones de gasolina y diésel se hacen cada vez más grandes en términos de volumen por la baja producción de condensado y petróleo, y para reducir el déficit comercial: bioetanol y biodiésel (y coca).

Tal vez todo esto tendría sentido si se lo hablara claramente y se estableciera un plan consistente y debidamente definido, pero parece ser lo contrario, que existe tal urgencia e improvisación, que se está sometiendo a la economía a un estrés tan intenso que alcanza al medioambiente demandando una cantidad de recursos inmediatos mayor a los que de otra manera no serían necesarios: los incendios forestales de la Chiquitania y el Pantanal en Bolivia, deliberadamente provocados con todos los plácemes del Estado, ya superan 1.2 millones de hectáreas.

Nada de esto sucedería si cada centavo que el Estado registra como ingreso (incluyendo la deuda) no fuera destinado al gasto y el estímulo del consumo. Una vez más, el problema de la economía de Bolivia no es la falta de ingresos, sino el exceso del gasto y falta de ahorro, y mientras se persista en este modelo cortoplacista de (hiper)estímulo de la demanda, el país seguirá destruyendo la poca capacidad de generación de riqueza de largo plazo que le queda. 

De esta manera es más fácil entender, además, por qué ante el creciente desastre de más de un mes no se envió auxilio oportuno ni suficiente a la zona dañada para salvarla, por qué no se abroga la Ley 741 de 2016 y el DS 3973 de 2019, por qué no se declara desastre y emergencia, por qué no se recurre ni se acepta la cooperación internacional, y por qué no se habla siquiera de reforestación posterior.

El crecer por crecer, o la combinación del modelito de estímulo de la demanda agregada interna con la falta de propiedad privada está llevando al país a sobreexplotar su territorio y el empobrecimiento al estilo de la frontera de Haití con República Dominicana.

adios-chiquitania-perverso-modelito-de-estimulo-de-la-demanda