¿Jeff Sachs al Banco Mundial?

Si hay algo por lo que Jeffrey D. Sachs empezó a hacerse conocido a nivel mundial, fue por haber sido la persona (o una de ellas) que logró solucionar el estancamiento hiperinflacionario de Bolivia en 1985, lo que inmediatamente lo llevó a que se le encomiende reformas similares en países con economías igualmente ruinosas como las de Polonia, Rusia y Yugoslavia. Hoy, luego de más de veintiséis años más tarde, Sachs se ha postulado para ocupar el cargo de la presidencia del Banco Mundial.

La experiencia de Bolivia ha marcado la meteórica carrera de Sachs con el indiscutible antecedente de haber puesto freno exitosamente a la hiperinflación más alta de la historia (hoy amplísimamente superada por la de Zimbabue) fuera de un contexto de guerra; para quien no volvió a saber más de él luego de su paso por Bolivia, podría resultar extraño que hoy se postule al máximo cargo del Banco Mundial y no del Fondo Monetario Internacional, por ejemplo.

Sucede que, desde 1985 hasta el día de hoy, Jeff Sachs ha cambiado radicalmente su forma de pensar. Aunque en 2000 sí sostuvo de manera muy convincente que Gonzalo Sánchez de Lozada es un genio, nunca ha manifestado postura alguna respecto de qué fue lo que luego lo motivó a abandonar las ideas que lo llevaron a ser considerado un verdadero economista estrella, llegando a ocupar uno de los cargos universitarios más ambiciosos del mundo como director del Instituto Tierra de la Universidad de Columbia, siendo asesor del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, y encargándose de la dirección del Proyecto del Milenio de la misma institución. ¿Es que acaso necesita mayor evidencia que la del DS 21060 para convencerse de que la democracia liberal y el capitalismo del tipo laissez faire –o al menos lo más cercano a él- son los que, por un lado, resuelven los desastres que provoca la coerción estatal, y que, por el otro, finalmente generan desarrollo?

Hasta el momento, el nombre de Sachs no es indiscutible para la dirección del Banco Mundial. Economistas reconocidos como Arvind Subramanian recomiendan, entre otros, a latinoamericanos como Luiz Inacio Lula da Silva o Ernesto Zedillo. Dani Rodrik, por su parte, considera que la persona indicada para ocupar el cargo sería alguien como Nancy M. Birdsall, quien a su vez apoyó la candidatura -si acaso hubiese sido oficial- de Anne O. Krueger y Gordon Tullock al Nobel de Economía en 2011, probablemente porque entiende de manera perfecta el enfoque del rentismo y su importancia en países (llamados de “Tercer Mundo” por el BM) como Bolivia.

Aunque el Banco Mundial todavía no ha recibido la nominación de ningún gobierno y aunque él mismo sugirió que el cargo no debía ser ocupado por ningún estadounidense, la postulación de Jeff Sachs es ya suficientemente polémica y tal vez promete serlo tanto como la de Christine Lagarde en 2011 con el FMI.

Las críticas de alguien como Joseph E. Stiglitz hacia el Banco Mundial y el FMI son por demás conocidas, pero hay alguien que conoce tanto o más sobre aquellas instituciones y el trabajo de Sachs. William Easterly, liberal confeso y admirador de Friedrich A. von Hayek, es uno de los economistas más reconocidos y respetados en materia de desarrollo; en 2001 renunció al Banco Mundial con una carta en la que cuestiona los resultados que la institución hubiera obtenido al menos desde los años 60, pero las permanentes críticas desde hace al menos cinco años atrás contra Sachs son vehementes; particularmente, desde que Sachs publicó El fin de la pobreza en 2005, las críticas de Easterly corren por cuenta de que la manera en que la pobreza siempre ha sido vencida ha sido a través del sector privado, el libre mercado y el crecimiento económico (como en Bolivia en 1985), y no mediante los planes de expertos que creen conocer los problemas de los pobres mejor que los mismos pobres, y que no pasan de ser buenas intenciones.

Será interesante conocer la postura de Jeff Sachs en relación al curso que la economía de Bolivia viene tomando últimamente, y cuál sería su postura mañana como presidente del Banco Mundial si acaso un capítulo comparable al de la primera mitad de la década de los 80 se desenlazara en el país. De igual manera, interesante será conocer la postura de los bolivianos expertos en desarrollo sobre las mismas interrogantes. Será interesante saber si hasta junio, Jeffrey D. Sachs se acuerda de cuánto tiempo duró el éxito que él y Bolivia lograron con las reformas de 1985, será interesante ver que finalmente diga lo que lo llevó a pensar que el altruismo es más importante para el desarrollo y crecimiento económico que la libertad pero, claro, siempre que también sea interesante saber si realmente importa quién dirija el Banco Mundial.

Artículo publicado en Los Tiempos, HoyBolivia y Hebdo Hispano.

One Comment

  1. Es curioso que en otra entrada vd. se ofende con el profesor Sala porque éste dice que los austriacos andan dando y retirando carnets a la gente. Parece que con este artículo vd. le retira el carnet al profesor Sachs. No se moleste si se lo señalo.
    Discúlpeme pero el J. Sachs que trabajó en Bolivia, Rusia, Yugoslavia, que fue asesor del presidente de Naciones Unidas, que dirigió el proyecto milenio, etc, etc es el mismo, mismo, mismo que a vd. no le gusta. No pretenda vd. inventarse a dos personajes en uno.
    Le aplaudo sin embargo su última frase: qué le importa a una persona de su ideología quien dirija el Banco Mundial, según vd. es una institución innecesaria.

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