Eso de que los bienes raíces son siempre el mejor activo de refugio a largo plazo, sobre todo ante la inflación, es un mito demasiado extendido; "el ladrillo siempre sube". El hundimiento del boliviano redefine costos, presupuestos y contratos.
O sea, si la moneda sufre una devaluación cambiaria del 39,8% (del 6,96 al 9,73) o del 70% (de 6,96 a 11,83) y ve una inflación de precios consecuente que no se detiene, es porque ustedes no entienden el nuevo régimen cambiario y porque la prensa le pone demasiada atención.