Un shock a medias

Durante los primeros 30 días del gobierno de Paz-Lara, traté de advertir que el momento ideal para un recorte ambicioso del gasto público había pasado, y que cualquier ajuste posterior sería desordenado, aunque de todas maneras necesario. Eso ocurrió a los 40 días con el Decreto Supremo 5503.

Se eliminó la subvención a los combustibles, que está muy bien y amerita reconocerlo, pero fue una eliminación transitoria por 6 meses y, lo más difícil, parcial: no se liberalizaron plenamente hacia precios internacionales, sino que se fijaron valores transitorios por seis meses —gasolina a Bs. 6,96/litro y diésel a Bs. 9,80—. El costo real de importación y distribución ronda los Bs. 12 por litro de gasolina, según estimaciones empresariales y referencias globales. Esto, en lenguaje de economistas, se podría identificar como un problema de «undershooting».

El Gobierno atacó una consecuencia grave —el contrabando, que desviaba hasta un 25-30% de los $2.000-2.500 millones anuales en importaciones, fomentando corrupción en YPFB—, pero dejó el problema principal a medias. Hay un shock fiscal parcial, pero con gradualismo monetario y cambiario. Faltó un anuncio claro y simultáneo sobre el tipo de cambio, que genera distorsiones aún mayores.

El decreto instruye al BCB a transitar hacia un nuevo régimen cambiario —posiblemente bandas o flotación administrada—, pero sin detalles ni cronograma. El alivio fiscal de unos $2.000-$3.500 millones se destinará a acumular reservas y captar financiamiento externo, creando un colchón de divisas. Sin embargo, con undershooting en precios de combustibles y tipo de cambio oficial aún fijo (Bs. 6,96), el paralelo —que ya supera los Bs. 10 hoy 19 de diciembre— presionará de nuevo en seis meses o menos.

Al establecer un “valor de referencia”, se señala erróneamente al mercado haciéndolo pensar que hay un nuevo tipo de cambio y que además es posible estabilizar sin medidas fundamentales, como acumular reservas significativas. Esto podría erosionar eventualmente la credibilidad del BCB y Hacienda, y hacer aún más difícil recuperarla con un simple cambio de gabinete.

La incertidumbre ahora recae en Hacienda: cuánto financiamiento externo se obtendrá y en qué condiciones —plazos, tasas, condicionalidades—. El Gobierno no ha precisado la meta de déficit fiscal post-ajuste, lo que complica calibrar el colchón para la transición cambiaria.

Si el endeudamiento es insuficiente o el nuevo régimen pierde credibilidad —ancho de bandas, capacidad real de intervención del BCB, confianza del mercado—, el undershooting obligará a subir nuevamente los precios de combustibles. Y eso, la población ya no lo tolerará. Por eso la medida podría haber sido en realidad una oportunidad perdida.

Estos seis meses de nuevos precios fijos buscan comprar tiempo: limpiar distorsiones internas (corrupción y contrabando en YPFB), acumular reservas y preparar reformas estructurales. Probablemente implicará una nueva Ley de Hidrocarburos que reemplace la de 2005 y el decreto de nacionalización de 2006, con reglas claras, incentivos para inversión privada y desregulación plena, dejando que el mercado determine precios y abastecimiento.

Ya no vale especular sobre alternativas o comparar con el DS 21060 —un shock no solo de ajustes, sino además dereformas con un nuevo modelo de 20 años—. Este es tecnocrático, poco ambicioso, sin tocar el núcleo de la nacionalización ni el modelo de estímulo de la demanda agregada interna, cortoplacismo y huida adelante.

Lo hecho en combustibles va en la dirección correcta y, aunque incompleta, debe apoyarse. Pero lo esencial es queel Gobierno pidió a la población un sacrificio inevitable, y esta parece dispuesta, pero si el Ejecutivo no responde con uno proporcional —cierre de empresas públicas redundantes, racionalización del Estado, despidos de supernumerarios—, la tolerancia se agotará. La gente exigirá: “Asumimos el sacrificio porque es de todos, pero tú no sacrificas nada ni exiges cuentas al cocalero, primerresponsable de la crisis. Al menos trae justicia para mantener la institucionalidad democrática”.

Columna originalmente publicada en la edición de diciembre 2025 de la revista empresarial Estrategia Bolivia.

You may also like...

Portada Auge y Decadencia de Bolivia

Auge y Decadencia de Bolivia (2003 - 2023):
Ciclo Austríaco, Value Investing y Dolarización


Comprar
en Amazon