Entre el boom y la crisis

En varias ocasiones, varios economistas han advertido sobre el peligro que conlleva la política económica por parte del gobierno que magnifica el riesgo de no mantener recaudos ante cualquier contingencia económica. Tal vez el esfuerzo aún no ha sido suficiente, o simplemente no se ha hablado todavía de sus raíces y consecuencias en su verdadera dimensión.

Todo radica en la política de expansión crediticia, dineraria y productiva que se orquesta desde el Banco Central de Bolivia (BCB) en franca coordinación con el gobierno central, lo que se constituye en la mayor amenaza para la estabilidad económica del país, aún más cuando la economía internacional de la que el país depende, se encuentra al borde de una muy seria recaída.

Detengámonos un momento en las llamadas operaciones de mercado abierto, el principal mecanismo a través del cual el gobierno ha venido dirigiendo la economía: supongamos que el BCB, por razones desconocidas, decide comprar el escritorio de un ciudadano cualquiera por Bs. 100. ¿Cómo pagará el BCB por el escritorio? Escribe un cheque contra sí mismo y lo entrega a cambio del escritorio, el cual es trasladado a sus oficinas. ¿De dónde obtiene el dinero para pagar el cheque? Ha creado dinero de la nada. Crea los Bs. 100 escribiendo un cheque por la misma cantidad, es decir, un pasivo que se crea del aire. Desde luego, este nuevo pasivo está sólidamente enraizado en el poder que los bancos centrales tienen para hacer esta y otras falsificaciones legalmente. Y si alguna persona demandara efectivo por aquel pasivo, el BCB simplemente imprime un billete para redimir la demanda.

No podemos, por tanto, confiar en que el BCB, más o menos influido por la política gubernamental de cada momento, no pueda financiar directamente los gastos del Estado, o a la banca privada a través de operaciones de mercado abierto, inyectando liquidez en el sistema económico a través del mercado de capitales, distorsionando los tipos de interés y, así, toda la estructura productiva.

Se ha creado una situación en la que, como efecto de esta expansión artificial crediticia, la economía se encuentra en una situación de sobre-optimismo, un gran entusiasmo por parte del gobierno, empresarios y consumidores que pueden conseguirlo todo sin sacrificios, lo que en otra oportunidad habíamos denominado como inflacionismo pasivo.

Aquella creación del dinero de la nada para el crédito fácil (que no es más que aquella condición de préstamo sobre el cual las tasas de interés son inferiores a las que prevalecerían en condiciones de libre mercado), sería relativamente inocua si los bancos se la gastaran en bienes de consumo o bienes de lujo,  puesto que el dinero impactaría en el precio solamente de aquellos bienes. El problema viene cuando lo prestan. El empresario, al recibir ese dinero también recibe una señal de que tiene que invertirlo en un proyecto que va a madurar en un futuro más lejano, como si el sacrificio de ahorro real (consumo) de los ciudadanos hubiera aumentado. Este proceso es el que bloquea la economía, los bancos conceden préstamos sin que nadie haya ahorrado previamente. Así, la inducción de errores de inversión empresarial es simplemente automática.

Dicho de otra manera, se está adelantando forzosamente el consumo futuro, y cuando llegue el momento en que los bienes capitales no hayan sido utilizados en producción para ser transformados en bienes de consumo, y todos los medios de subsistencia hayan sido agotados, la estructura productiva expandida por adelanto deberá contraerse, generando pérdida, destrucción de capital y pobreza.

Para completar el escenario, cuando la contracción tenga lugar, el BCB pasará a convertirse en la figura tradicional del “prestamista de última instancia” para reiniciar nuevamente todo el ciclo: Creará dinero de la nada sin entender que la sobredimensión financiera previa impacta a distintos sectores de la industria, es decir, a su tamaño relativo y no al número absoluto de empresas concretas, lo cual pone en evidencia la irrescatabilidad económica, tanto en teoría como en práctica.

Pero nada sería que el BCB siga el rol de cualquier banco central en el mundo. El BCB se ha convertido en un banco productivo que otorga créditos directos no a personas individuales, sino a empresas estatales improductivas, corruptas y deficitarias, magnificando el rol que tuvieron aquellos bancos como el minero, agrícola, etc. que ayudaron a construir el preámbulo de la depresión de los años ochenta.

Si tan sólo el gobierno no tuviera la capacidad y vía legal de interferir en la intermediación bancaria, el problema de encontrarnos entre el boom y la crisis no hubiera sucedido nunca.

4 Replies to “Entre el boom y la crisis”

  1. ¿Porqué la moneda boliviana está apreciandose respecto al dólar norteamericano?

  2. Estimado Eduardo, brevemente:

    No es que el boliviano se esté apreciando, sino que el dólar estadounidense está perdiendo la función que había estado cumpliendo durante décadas y, con él, todo el sistema monetario internacional. La causa se encuentra en una expansión monetaria sin respaldo por parte de la Reserva Federal.

    Un saludo.

  3. Nota:

    Este artículo sigue siendo discutido con entendidos y expertos en la materia y su publicación en medios de prensa escrita está pendiente. No obstante, lo revisado hasta el momento podría resumirse en los siguientes puntos:

    – Desde 1985, los créditos del BCB al sector público se han mantenido, aunque en volúmenes tolerables.

    – La deuda que el gobierno sostenía hasta 1992 se convirtió en bonos a largo plazo (cien años).

    – Los créditos de liquidez que el BCB otorgó al gobierno se liquidaron en 2006 con la condonación de deuda que el BCB tenía con el FMI.

    – Ahora, los créditos productivos para empresas públicas vuelven pero contra depósitos propios de USD 4.000 del BCB por concepto de precios del gas, no por creación de dinero de la nada.

    – El principal mecanismo que tiene el BCB para la creación de dinero es la compra de dólares que luego acumula como reservas internacionales, no los créditos al sector público.

    – El superávit comercial de los últimos años alcanza a USD 7.000 acumulados como RIN, los cuales tienen como contraparte la emisión de dinero en moneda nacional.

    La pregunta, en realidad, es sobre si el ahorro real estaría siendo superado por el crecimiento del 20% anual de la liquidez y el crédito, y cuya respuesta aún queda pendiente. Si fuese así, entonces el BCB realmente crea dinero de la nada sí mediante OMAs, aunque no necesariamente contra reservas internacionales, tal vez contra deuda externa… o contra oxígeno.

    Mucho dependerá también de la transparencia del BCB sobre la gestión tanto de la deuda interna como externa.

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