El peso argentino es una de las monedas emergentes que más se aprecia en 2026. A diferencia del boliviano, responde considerablemente más a la mejora absoluta de los fundamentales (como la reducción de la deuda neta, acumulación de reservas, etc), que a la rotación a emergentes.
¿Vuelta al punto cero? No, peor: si todo hubiera sido solo gasto, el impacto hubiera sido relativamente inocuo, pero desde la "nacionalización", el modelo destruyó capital, adelantó consumo futuro y provocó niveles de pobreza que apenas comienzan a manifestarse como consecuencia.