Confirmando lo advertido: el FRACTAL Score de Colombia supera el umbral crítico
He venido desarrollando una herramienta propia de medición de conflictividad asimétrica y debilidad institucional pensada específicamente para mercados emergentes, con la que trato de establecer niveles de peligro objetivos sobre los que resulta importante considerar con suficiente rigor analítico. Hace cinco días, en “Cautela en Colombia después del 21 de junio“, advertí que el FRACTAL Score de 6.10 —a apenas 0.20 puntos del umbral crítico de 6.30— describía un país que entraba a la fase más peligrosa de su transición reciente, independientemente de quién ganara el domingo. Esta semana el índice confirmó esa advertencia con una precisión que, lejos de aliviarme, debería preocupar a cualquiera con exposición a Colombia: el score subió a 6.35, superando por primera vez el umbral crítico.

Lo que pasó, exactamente como se temía
De la Espriella ganó, sí, pero por el margen más estrecho desde 1994: 49,66% contra 48,70%, apenas 245.238 votos de diferencia. Y antes de que terminara de cerrarse el escrutinio, Petro ya estaba en Twitter/X cuestionando la carga de formularios E-14 sin firma de jurados, mientras Cepeda anunciaba la impugnación de 33.000 mesas. No es ruido post-electoral pasajero. Es exactamente la secuencia de siembra narrativa que el FRACTAL Index viene midiendo desde la semana 0 hace tres meses, ahora activada sobre un resultado real y con un margen tan ajustado que le da munición adicional a quien quiera cuestionarlo. La variable de golpe posmoderno se mantuvo en su máximo histórico, 9 sobre 10, exactamente donde estaba antes de la elección.
La confirmación que no esperaba tan rápido: el ELN se pronuncia
Si la semana pasada documentamos el boom cocalero colombiano con cifras de la UNODC —3.001 toneladas de producción potencial en 2024, la más alta jamás registrada, y un salto de 7.750 a casi 22.000 combatientes de estructuras armadas ilegales desde 2018—, esta semana llegó la confirmación de la fuente más autorizada posible: el propio actor armado. Reuters visitó en la selva del Chocó a un comandante del ELN, identificado como “Yerson”, quien confirmó sin rodeos que el grupo está dispuesto a dialogar con quien gane, pero que también puede sobrevivir cualquier ofensiva militar que prometa el nuevo gobierno. “Tenemos 62 años de experiencia”, dijo. Y advirtió, además, que el ELN estará “del lado del pueblo” si hay protestas callejeras contra un eventual gobierno de derecha —exactamente el mismo patrón de instrumentalización de la movilización social que ya documentamos con el evismo en Bolivia.
Esa es la prueba empírica más sólida de algo que ya habíamos señalado: la variable de apoyo externo al irregular no responde al resultado electoral. Tiene una inercia propia, anclada en seis décadas de capacidad operativa, presupuesto narco y territorio. De la Espriella ganó la presidencia. El ELN, con sus propias palabras, dejó claro que eso no cambia su cálculo.
Lo que sí celebramos, sin ingenuidad
El mercado, como era previsible, festejó con fuerza: Ecopetrol llegó a subir más de 9% en operaciones nocturnas, Grupo Aval más de 8%, y el diferencial de la deuda colombiana frente a pares con calificación BB se redujo de cerca de 40 puntos básicos antes de la primera vuelta a apenas 10 puntos básicos hoy. Es la confirmación de que el programa de Abelardonomics —ese conjunto de diecisiete medidas que va desde la reactivación petrolera hasta la reforma de gobierno corporativo en Ecopetrol— sigue siendo, en mi lectura, la hoja de ruta más seria que un gobierno colombiano ha presentado en una generación. El optimismo del mercado no está mal calibrado.

Lo que está mal calibrada es la expectativa de que ese optimismo resuelva, por sí solo, lo que el FRACTAL Index sigue viendo en rojo.
La distinción que hay que tener clara
Colombia bajo De la Espriella enfrentará tiempos difíciles: una herencia fiscal pesada, una infraestructura armada y narco-territorial que ningún gobierno colombiano en cuatro décadas ha logrado desmontar, y un Petro que, lejos de irse en silencio, ya demostró esta semana que seguirá sembrando dudas sobre la legitimidad del proceso que lo sucede. Pero la alternativa —Cepeda en el poder, con Petro convertido en poder fáctico permanente detrás de un sucesor ideológicamente afín— habría sido sustancialmente peor, y probablemente irreversible en el plazo de una sola administración. El índice no mide solamente el peligro: también permite distinguir con rigor entre escenarios malos y escenarios catastróficos. Esa distinción, hoy, vale más que cualquier titular de euforia bursátil.
El próximo lunes 29, con la toma de posesión todavía a semanas (7 de agosto), seguiremos monitoreando si la impugnación de Cepeda escala o se diluye, y si el ELN cumple su amenaza de activarse en protestas de calle. Seguimos.
Nota: el FRACTAL Index es una herramienta propia de medición de conflictividad asimétrica y debilidad institucional, un modelo de tecnología de análisis de última generación aplicada a mercados emergentes, diseñada para apoyar decisiones de inversión y de negocio con el mayor rigor objetivo posible. https://fractal-index.com/








