La tragedia del referéndum griego

El segundo rescate de Grecia acaba de ser congelado debido a la arriesgada iniciativa de Yorgos Papandreu al convocar un referendo sobre la permanencia o no de su país en el euro. La reacción de los líderes de la Unión Europea fue determinar que los 8 mil millones de euros del fondo de rescate que necesitaría el país heleno, queden intocables ante la posibilidad de que la consulta de diciembre termine provocando el colapso de la moneda común. Bruselas incluso llegó a advertir a Atenas que ante la falta de respeto por el acuerdo en el plan de rescate, la dejaría caer y que quedaría expulsada de la Unión Europea.

Pero los riesgos detrás de aquellas decisiones siguen siendo las mismas e igualmente profundas que en un principio, y los mercados lo saben a pesar de que el caso de MF Global y el agravamiento de la crisis italiana, que roza el nivel de rescate, se sumen rápidamente al problema. La reacción de las principales bolsas alrededor del mundo fue a la baja el martes, y cerraron con pérdidas del 2.5 por ciento, dejando corto el optimismo para el resto de la semana y sobre lo que pudiera decidirse en una próxima reunión en Cannes.

El referéndum de Grecia representa el gatillo que dispare el colapso europeo y aleje la posibilidad de que las reformas sean adoptadas gradualmente en el resto de la Unión Europea y bajo el liderazgo de Merkel y Sarkozy. Simplemente se ha agotado el poco tiempo que el rescate heleno estaba comprando en realidad.

Si Italia no cierra la prima de riesgo en un nivel que le signifique el rescate antes de diciembre, entonces las expectativas se encuentran sobre el referéndum griego, el cual significa elegir entre tres posibilidades:

A) Devaluar el dracma. Si los ciudadanos griegos deciden abandonar el euro, significa que volverían al uso dracma, y la medida eventual sería su devaluación artificial con la idea de bajar precios y salarios para tratar de corregir un déficit exterior crónico. No obstante, como ha sucedido en cada oportunidad que se ha optado por una devaluación, la medida es siempre de corto plazo, porque si la moneda local pierde valor también lo hacen los ahorros.

B) Mayor deuda y quiebra posterior. La segunda posibilidad implica que, manteniéndose dentro del euro, Grecia continúe con deuda insostenible. Si Grecia fuese rescatada y se mantuvieran las quitas del 50 por ciento a los bancos, su deuda bajaría del 150 a solamente el 120 por ciento del PIB, siendo el ratio aún demasiado alto sin terminar con soluciones hasta que el mercado tome decisiones por los gobiernos de hacer las correcciones necesarias, es decir, la quiebra forzosa

C) Quiebra selectiva. La última alternativa, también manteniéndose dentro del euro, es que el gobierno heleno finalmente abandone la inacción y adopte un plan de quiebras ordenadas o selectivas. Esto implica acuerdos con sus acreedores, es decir, quitas aún mayores a las del 50 por ciento.

La devaluación del dracma podría ser mucho más peligrosa para la Unión Europea en el largo plazo, que la quiebra de Grecia dentro del euro. La última de las alternativas expuestas ha sido adoptada parcialmente, y significa que mientras más se tarde en aplicarla totalmente sin necesidad de un referéndum, más difícil será tratar de detener una mayor fuga de depósitos en Grecia. Es un escenario sumamente delicado, pero muestra desde ya la voluntad por dar solución al problema en la dirección correcta, no sin antes realizar las reformas necesarias en el resto de la Unión Europea y el euro.

Preliminar.

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